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Desde el inicio de la gran recesión en 2008 los bancos centrales más importantes del mundo se han puesto muy imaginativos y han ideado toda una serie de medidas destinadas primero a paralizar los efectos de la devastadora crisis de liquidez y más tarde a intentar relanzar la economía. La última de estas medidas no convencionales de política monetaria son los tipos de interés negativos.
Después del 2008, los países productores de commodities experimentaron una especie de bonanza económica. Esta bonanza económica se produjo como resultado de un incremento creciente y sostenido de los precios. Estos incrementos muchas veces fueron sin ningún tipo de precedente en la historia del commodity en cuestión.
Las noticias de la caída del precio del petróleo y su impacto en las economías de países productoras de petróleo son bien conocidas. En el caso de México dicha caída ha tenido un efecto notorio en el tipo de cambio y pese a la depreciación del peso, sus exportaciones aun no aumentan.
Marzo ya está encima y la ley de tarjetas de crédito en Guatemala entra en vigencia, por lo que los bancos han venido haciendo los cambios necesarios para poder cumplir con la ley sin ningún retraso. Esta ley, que tanto clamaba tener como objetivo la terminación de los abusos de los bancos con respecto a los cobros (tasas de interés y el acoso para exigir el pago), tendrá otros efectos negativos de los cuales no se había percatado la gran mayoría: el incremento de precio de otros servicios financieros, y el desplazamiento al mercado informal y, por lo tanto, desregularizado.
Una devaluación de yuan frente al dólar, un tumultuoso inicio de año para la bolsa de valores y reacciones inesperadas a nuevas regulaciones de la autoridad central. Este “tropezar” de la segunda economía más grande del mundo no le ha sentado nada bien a Xi JIiping, quien ya había manifestado no estar satisfecho con la manera en que la Comisión Regulatoria de Finanzas China lidió con la crisis de mediados del 2015.
Suenan las alarmas de un nuevo Lehman Brothers, esta vez al otro lado del Atlántico. El pánico se ha apoderado de los inversores en lo que parece ser una nueva crisis y subsecuente recesión mundial muy parecida a la acaecida en 2007/08.
Deutsche Bank presentó unos resultados en 2015 ciertamente desesperanzadores. El mayor banco alemán reportaba las primeras pérdidas desde 2008 y encima lo hacía de forma desmesurada, con una pérdida de 6800 millones de Euros (vs 1700 millones de beneficio en 2014).
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En un comunicado apresurado del gobierno se dieron varias «justificaciones técnicas» para el incremento del salario mínimo; repasaremos algunos datos del IGSS y de la inflación para determinar si estas justificaciones son correctas.
La extracción petrolera ha generado beneficios económicos, no solo por la inversión, el gasto local y las contrataciones de Perenco —que benefician a un buen número de guatemaltecos—, sino también por los ingresos para el Estado.
¿Cómo se compara el salario mínimo decretado por el Gobierno de Guatemala con el salario mínimo en el resto de la región? Y, ¿por qué es más importante el costo laboral mínimo?