Cuando Otto Pérez Molina renunció el 2 de septiembre de 2015 el pueblo guatemalteco, en general, se regocijaba de dicho acontecimiento. El personal político-técnico del Banco de Guatemala anunciaba con cierto escepticismo (imagino porque era un anuncio político) que en los países donde la corrupción se había reducido drásticamente por procesos institucionales reformistas, los periodos de ajuste a la baja en crecimiento duran algo más de un año.

Leer más