Daniel FernándezDaniel Fernández / 27 de diciembre del 2016

Guatemala y el día de la marmota devaluacionista

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Parece que la teoría según la cual un tipo de cambio muy depreciado nos hace baratos para los extranjeros y hace que aumente la demanda en las industrias exportadoras que mediante encadenamientos productivos hace aumentar la productividad está más en boga que nunca.

Las presiones sobre el Banguat se multiplican en lo que parece está siendo un suicidio económico que el banco central está imponiendo a la castigada economía guatemalteca.

Guatemala en 1990

En 1990 Guatemala era un país barato, muy barato. Después del colapso del quetzal y de la década perdida, la moneda estaba tan subvaluada como cualquier devaluacionista guatemalteco de hoy en día desearía.

Si atendemos a los datos de conversión de poder adquisitivo (cuánto vale un dólar en Guatemala vs EEUU) vemos que Guatemala hoy sigue siendo un país barato comparado con la región, más aún, en 1990 era con diferencia país el más barato de la región (con la salvedad de Nicaragua) y sólo en 2014 se iguala a Honduras y El Salvador y en 2015 a México.

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Interesante es ver que con México la competitividad “ganada” en la década de los 80s no se ha perdido hasta ahora. Atendiendo a estos datos parecería que la situación actual es la normalidad y los años anteriores han sido años de ganancias de competitividad únicamente por el lado monetario contra el gigante mexicano. Atendiendo a la propia teoría devaluacionista, después de años de tipo de cambio depreciado la industria guatemalteca surgida debería estar en disposición de competir o incluso superar a la industria mexicana o centroamericana.

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Sin embargo, se podría argumentar que si bien Guatemala es un país barato en base a los índices proporcionados no lo es en base al tipo de cambio real (tipo de cambio nominal modificado por cambios en los precios nacionales vs precios exteriores). Así vemos como Guatemala ha ido perdiendo competitividad en los últimos años por vía aumento de precios nacionales por encima del aumento de precios en el extranjero. Según estos datos el tipo de cambio real en Guatemala podría estar apreciado un 30%.

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Fuente: Brugl. El tipo de cambio real se calcula contra la evolución de tipo de cambio y precios (CPI) de 67 países. La base de datos disponible para 172 países arroja resultados similares y es más limitada en la disponibilidad de datos.

Lo más interesante de este gráfico es observar el valor desde el año 86. Y es que el tipo de cambio llegó a estar depreciado casi un 50% en 1990. Es decir, producir en Guatemala era increíblemente más barato que fuera del país. El año 1990 cumple con lo que, según la teoría de los devaluacionistas, sería un tipo de cambio real promotor del crecimiento económico. El tipo de cambio real desde 1986 hasta 2008 se encuentra depreciado en Guatemala, la receta económica propuesta por los devaluacionistas.

Tipo de cambio no lo es todo. Ley de maquilas.

Un argumento varias veces repetido por los devaluacionistas es que el tipo de cambio no lo es todo, sólo un factor más. Un tipo de cambio depreciado sería una condición necesaria pero no suficiente para el desarrollo económico. Según la teoría devaluacionista se necesita también de una serie de ayudas al sector exportador. Las ayudas pueden ser de muy diversa índole (subvenciones, inversión pública, exenciones de impuestos, etc…), la idea básica es promocionar al sector exportador con dádivas para que pueda “sobresalir” sobre el resto de sectores en la economía y que atraigan una porción cada vez mayor de capital y la mano de obra.

Para conseguir la expansión del sector exportador la anterior generación de devaluacionistas guatemaltecos promocionó la ley de maquilas del año 89. En dicha ley se extienden una serie de privilegios al sector exportador.

Es de destacar que la ley dejaba fuera a la actividad exportadora que los devaluacionistas suelen considerar de bajo valor añadido como el café, el azúcar y demás actividades relacionadas con el sector primario. El objetivo de la ley era la promocionar el sector industrial con el fin de aumentar su productividad.

Por lo que, desde 1989, Guatemala se encontraba en el mejor de los mundos propuestos por los actuales devaluacionistas. Tipo de cambio depreciado y agenda política que promulga leyes en favor de los exportadores. Con tanto viento de cola el resultado a estas alturas (2016) debería ser una Guatemala rebautizada como tigre centroamericano.

El resultado: 3 décadas perdidas.

Aunque a simple vista ya podemos contestar que Guatemala ha sido un fracaso en lo que a desarrollo económico se refiere en los últimos 30 años, revisemos la evidencia empírica disponible.

En primer lugar, tenemos la productividad medida como residuo de Solow, es decir la productividad total de los factores. En este caso, el aumento de productividad de la economía guatemalteca ha sido casi nulo.

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Fuente: FED St. Louis. Productividad total de los factores a precios constantes.

De forma interesante la productividad empieza a repuntar muy ligeramente a partir del año 2007, que es justamente cuando el tipo de cambio deja de estar depreciado para pasar a estar apreciado (situación actual).

Revisemos adicionalmente que ha pasado con la productividad por trabajador.

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Fuente: Knoema.com. Los datos son expresados en dólares de 2011 y revisados por PPP.

El despegue de la productividad por trabajador tampoco ha ocurrido desde el año 1989. El aumento de productividad entre 1989 y 2011 ha sido de un 18% para la economía guatemalteca vs un 43% para la economía norteamericana.

Recordamos que si la teoría de la convergencia es cierta, los países que parten de una posición menos favorable deberían crecer más rápido que los países ricos. En Guatemala, bajo las condiciones económicas propuestas por los devaluacionistas, hemos crecido muy por debajo del país de referencia, EEUU.

Devaluación + promoción política de exportaciones: receta caduca hacia la miseria económica.

Parece claro que la receta de crecimiento devaluacionista ya ha sido testada empíricamente en Guatemala y no ha funcionado. Uno siempre puede decir que no se hizo de la manera correcta (es lo que los intelectuales y economistas marxistas llevan argumentando desde la caída del muro de Berlín), sin embargo, parece claro que volver a la situación que vivía Guatemala en 1989 sólo nos haría perder otras tres décadas.

Devaluar e impulsar sectores estratégicos no funcionó en el pasado y no va a funcionar esta vez de la misma manera que el socialismo no funcionó en el pasado y sigue sin funcionar hoy. La razón es la misma en ambos casos, el dirigismo en economía no funciona.

Será mucho más placentero que puedan explicar a sus hijos como era vivir en un país pobre a que tengan que sufrirlo ellos mismos.

AVISO: el análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor. Las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la UFM.

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Daniel Fernández

Daniel Fernández es el fundador de UFM Market Trends y profesor de economía en la Universidad de las Hespérides. Tiene un doctorado en economía aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid y también era un fellow en el Mises Institute. Tiene un máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos y un máster en Economía Aplicada por la Universidad de Alcalá en Madrid.

Daniel Fernández

Daniel Fernández es el fundador de UFM Market Trends y profesor de economía en la Universidad de las Hespérides. Tiene un doctorado en economía aplicada en la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid y también era un fellow en el Mises Institute. Tiene un máster en Economía de la Escuela Austriaca por la Universidad Rey Juan Carlos y un máster en Economía Aplicada por la Universidad de Alcalá en Madrid.