5 propuestas pragmáticas para una Guatemala más próspera

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Hace una semana, publicamos nuestro informe especial sobre la (falta de) inversión en Guatemala (si no lo has leído, puedes descargarlo aquí). Este informe hace un excelente trabajo en identificar el problema más importante que sufre la Guatemala de hoy: la falta de inversión. Pero ¿cuáles son las medidas que podríamos tomar en el corto plazo para fomentar la inversión?

Propuesta 1: Reemplazar el IGSS por un esquema de ahorro personal capitalizado

Hace poco, circularon planes para subir los aportes del trabajador (2%) y empleador (5%). Antes que nada, es una trampa pensar que el “empleador” paga. A grandes rasgos, el empleador simplemente descuenta este impuesto de los sueldos de sus trabajadores. De hecho, como hemos señalado en nuestro reciente informe sobre la inversión en Guatemala, el costo laboral mínimo está alrededor de $6,000 dólares anuales, muy por encima de lo que recibe un trabajador en el mercado laboral formal en términos netos.

Pero existe una deficiencia fundamental extra: el IGSS es que sea un sistema de reparto en lugar de un sistema de ahorro y capitalización.

¿Cuál es la alternativa a un sistema de reparto? El país de Singapur, ubicado entre Indonesia y Malaysia, nos proporciona un ejemplo de que otro sistema de provisión es posible: un sistema de ahorro capitalizado. Si convertimos el IGSS en un sistema de capitalización, a través de cuentas personales de ahorro, nos beneficiaríamos todos. Chile también, como mostramos en nuestro informe, empezó a crecer milagrosamente cuando introdujo su nuevo sistema de pensiones en los años 80, basado en ahorro real en lugar de repartir las cotizaciones actuales.

En Singapur, los trabajadores tienen la obligación de aportar más de un 30% de su sueldo a varias cuentas de ahorro capitalizado: una para la jubilación y otra para gastos médicos. Esto ha llevado a un verdadero milagro económico. En Singapur la renta personal mediana está por encima de $3,600 dólares al mes), gracias a una tasa de ahorro cercana al 50% de la renta total, a pesar de que en 1960 el país era más pobre que Guatemala.

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Fuente: Informe especial Inversión en Guatemala de UFM Market Trends, Banco Mundial, Penn World Table 9.0

Hagamos los cálculos para Guatemala.

Mis datos provienen de un excelente análisis del IGSS realizado por mi estimado colega Clynton López. Como bien menciona en su análisis, el IGSS cuenta con más de 1,3 millones de participantes. El trabajador contribuye un 4,83% de su salario para cubrir su cuota y el empleador aporta un 12% sobre el salario. Por motivo de simplicidad, asumimos que sea un 15% de la renta de los participantes. El salario promedio del participante es Q50,376 al año. Un 15% de esta renta equivale a más o menos $1,000 dólares al año por participante, lo cual nos lleva a un total de $1,300 millones de dólares al año.

Este monto sería superior a toda la inversión extranjera directa (IED) neta que entra a Guatemala. Si este ahorro es bien invertido, podría aumentar sustancialmente la renta media en Guatemala dentro de una década.

Podríamos argumentar que los aportes también se consumirían, en la medida que sucedan emergencias médicas. Sin embargo, la experiencia singapurense nos demuestra que los retiros (consumos) no superan el 3% anual.

Propuesta 2: Una reforma tributaria con un trato preferencial de ahorro sobre consumo

Es importantísimo que el sistema tributario no sólo sea eficiente en recaudar impuestos, sino capaz de fomentar el ahorro, la (re)inversión y la inversión en activo fijo. Hay varias áreas por donde se puede mejorar el sistema actual en Guatemala:

  1. Convertir cualquier aporte a cualquier fondo de inversión deducible del impuesto sobre la renta (ISR)
  2. No castigar la reinversión de utilidades con el impuesto sobre la renta (ISR)
  3. Eliminar el impuesto a los dividendos, lo cual permite – otra vez – una mejor colocación del ahorro y favorece la reinversión en lugar del consumo
  4. Permitir que las empresas deprecien/amorticen el 100% de un activo fijo en el primer año de su compra (en los EEUU este tratamiento de la inversión en capital fijo ya existe).

En esencia, la idea es fomentar la inversión y “castigar” el consumo. Una reforma sencilla es una declaración anual (o mensual) dónde el trabajador justifica la parte de la renta que fue dirigida hacía su ahorro/inversiones. Después, el contribuyente solo paga un impuesto sobre la parte consumida, el cual probablemente tendría que tener en cuenta tanto el IVA como el ISR actual (12% más 5%/7%).

Propuesta 3: Abrir el paso a que todas las carreteras y todos los (aero)puertos sean financiados por inversión privada

Uno de los problemas es que la infraestructura en Guatemala se está degradando. La red vial en Guatemala tiene graves problemas tanto de cantidad como de calidad. Los escasos experimentos de inversión (extranjera) directa en infraestructura clave, demuestra que hay interés internacional en este tipo de proyectos. Mientras que Guatemala, como destino de inversión, implica un alto riesgo para un inversionista por su contexto político y judicial, los proyectos de infraestructura son – hasta cierto punto – predecibles y constantes, lo cual compensa el mal puntaje en el factor país.

Los puertos y aeropuertos también tienen graves problemas de capacidad. La falta de inversión en ellos impide, en muchos casos, inversiones en otros sectores que requieren de esta infraestructura para poder desarrollarse sin problemas. Esta propuesta conlleva a dos medidas relativamente sencillas:

  1. Privatizar infraestructura y dejar a que empresas de alta reputación gestione esta infraestructura
  2. Dar concesiones impermeables para inversiones en infraestructura completamente nueva

Para atraer inversión en sectores complejos, primero tenemos que asegurar que exista lo básico.

Propuesta 4: Abrir las fronteras unilateralmente (mientras negocian tratados de comercio)

Como ya he señalado en uno de mis artículos anteriores, En defensa de una apertura unilateral de Guatemala, es importantísimo resolver los problemas y la corrupción en la aduana. Al igual que el crimen y la violencia y otros factores que analizamos en nuestro informe especial sobre la inversión en Guatemala, el costo de importar y exportar perjudica a los productores y empresas establecidos en Guatemala.

Las horas necesarias para cumplir con formalidades en las fronteras guatemaltecas suman una cantidad increíble, en algunos casos hasta 19 veces más que en países desarrollados. El costo aduanero para exportar es el doble de los países desarrollados, y para importar el costo es cinco veces el costo que incurren empresas en los países desarrollados. Guatemala ocupa el lugar 79 en el índice “Ease of Doing Business” del Banco Mundial en la categoría “comercio internacional”.

Es decir, las multinacionales se establecen en los países emergentes para exportar y producir de forma masiva para el resto del mundo. Ninguna multinacional viene a invertir en Guatemala para producir y vender sus mercancías en el relativamente diminuto mercado interno guatemalteco. No tiene sentido económico. El costo adicional (e incertidumbre) que genera la ineficiencia en las aduanas impide, por lo tanto, el ingreso de inversión extranjera directa (IED).

Una solución sencilla ante este problema sería una apertura unilateral de las fronteras. Esto reduce las ineficiencias en las fronteras drásticamente y hace más competitivas a las empresas guatemaltecas que exportan, entre otras cosas, banano, café y azúcar. Y todo eso sin devaluar el quetzal (pun intended).

Propuesta 5: Retomar relaciones con China por un compromiso de inversión

China está arrinconado por la administración de Trump. El gobierno norteamericano no deja de amenazar con aranceles cada vez más altos sobre los productos chinos. De hecho, China, en un intento de abrirse al resto del mundo, anunció que iba a bajar sus aranceles unilateralmente a los demás países.

China tiene un ahorro doméstico increíblemente alto. China ahorra en niveles parecidos a los de Singapur, casi un 50% de su renta, aunque evidentemente el volumen absoluto de ahorro de la economía china es increíblemente mayor. Abrir las puertas a China, significa abrir las puertas a una inversión extranjera enorme.

Retomar las relaciones con China detrás de las cortinas, aunque perjudique en el corto plazo las relaciones diplomáticas con Taiwán (y posiblemente los EEUU), tiene mucha lógica económica.

Conclusión

Hay mucho por hacer. Estas cinco propuestas no están ni cerca de ser soluciones permanentes de un “mundo ideal”, sino pueden ser los primeros pasos hacia un futuro más próspero con tasas de inversión más altas. El objetivo para Guatemala en el mediano plazo debe ser convertirse en el principal destino de inversión en la región.

Como bien dice Warren Buffett, si alguien puede estar sentado en la sombra hoy es porque otra persona plantó un árbol hace mucho tiempo. No podemos seguir esperando a plantar el árbol guatemalteco que provea sombra a nuestros hijos y nietos. Empecemos a buscar soluciones ante la terrible falta de inversión en Guatemala.

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Olav Dirkmaat

Olav Dirkmaat

Olav Dirkmaat es profesor de economía en la Escuela de Negocios de la Universidad Francisco Marroquín. Antes era vicepresidente en Nxchange y analista de metales preciosos en GoldRepublic. Tiene un doctorado en Economía de la Universidad Rey Juan Carlos en Madrid. Tiene un máster en Economía de la Escuela Austriaca de la misma universidad, y un máster en Marketing Strategy de la Vrije Universiteit en Ámsterdam. También es traductor del libro La acción humana de Ludwig von Mises al neerlandés y maneja fondos de familiares y conocidos, buscando oportunidades de inversión en mercados en niveles extremos (sobre o infravalorados).

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3 Comentarios

  1. Marco Quezada el 27 septiembre, 2018 a las 10:15 am

    Lo primero es que el gobierno pague su cuota al seguro social y un pacto a pagar la deuda millonaria, segundo establecer los controles y sanciones al sistema corrupto de compras. Sus datos ven este tema están distorsionados. El resto de puntos obedecen a intereses particulares que no traen beneficio al país, sino mantenerlo y rebajar a límites mayores de pobreza, ignorancia y de insalubridad. Tristemente así es.

  2. Roberto Lopez Porras el 28 septiembre, 2018 a las 4:42 pm

    El enfoque es teórico, pero interesante. Me gustaría que el autor hiciera un esfuerzo por traducir sus sugerencias al mundo real y al mundo de los cálculos. Quizá encontraría muchas limitaciones en las élites políticas y quizá concuerde conmigo que primero es necesario reforzar al Estado como ente de decisión básica, lo cual requiere consensos entre las élites políticas y económicas. El experimento puede llevar muchos años, pero estoy de acuerdo que hay que empezar el proceso, como el árbol que es semilla, luego una plantita para transformarse en árbol que no solo nos sombra, sino frutos, madera, aserraderos y bienes de capital y de consumo y en todo el proceso inversión y empleo. Roberto Lopez Porras. Economista USAC.

  3. RAUL AGUILAR el 28 septiembre, 2018 a las 5:14 pm

    LO DEL IGSS, NI PENSARLO, mientras no sea regulado adecuadamente los servicios privados de salud y los seguros, todos sabemos que son una estafa.
    Se podria considerar un esquema de ahorro personal capitalizado alternativo y optativo y hasta haber regulado los servicios privados de salud, TODOS SABEMOS QUE LOS SERVICIOS PRIVADOS DE SALUD, SON UN ROBO¡¡¡¡¡¡¡¡¡

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