Guatemala: ¿el país de los eternos bloqueos?
«Octubre negro» de 2023 fue el punto culminante de un fenómeno recurrente que perjudica tanto a la economía como a incontables vidas guatemaltecas: los bloqueos. Los grupos de presión que han recurrido al cierre de calles y carreteras en todos los rincones del país son numerosos: desde maestros y personal de salud del Estado hasta CODECA, pasando por transportistas e incluso los autoproclamados paladines de la democracia.
La diferencia entre una manifestación y un bloqueo es, en buena medida, numérica. Para que una manifestación «llame la atención» suele requerirse una multitud de miles de personas reunidas simultáneamente en torno a una causa. En cambio, para bloquear una carretera basta con una docena de personas. Para quienes deseen profundizar en esta distinción, la hemos desarrollado con mayor detalle aquí. Quizá por ello, en muchos países los bloqueos no se consideran una forma legítima de protesta, mientras que en Guatemala, por lo general, sí.
Sin embargo, utilizando datos de PROVIAL, la pregunta que queremos plantear es sencilla: ¿qué tan frecuentes son realmente los bloqueos en Guatemala? ¿Son tan numerosos como parecen? ¿Coincide la realidad con nuestra percepción?
La respuesta es clara: los bloqueos son extraordinariamente frecuentes. En promedio, Guatemala registra 16 bloqueos al mes; es decir, aproximadamente uno cada dos días. Somos, en muchos sentidos, el país del eterno bloqueo.
Los últimos años muestran un patrón claro: meses de relativa normalidad seguidos por períodos de bloqueos constantes, que suelen prolongarse hasta que el grupo de presión consigue que la contraparte ceda, usualmente a expensas del contribuyente.
Y aunque muchos de estos bloqueos no ocurren necesariamente en la capital, sino en lugares como Cuatro Caminos, sus costos los terminamos pagando todos, de forma directa o indirecta. ¿Cuánto encarecen los bienes y servicios que consumimos? ¿Cuánto reducen nuestro nivel de vida? Esa es una reflexión que dejaremos para otra ocasión.
AVISO IMPORTANTE: El análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor. Las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la UFM.
