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Problemas con el PIB esconden fiebre de construcción en Guatemala

Hace más de un año, escribí sobre los graves problemas en los cálculos del producto interno bruto (PIB) real hechos por el Banguat. Hace menos de un año advertí de una fiebre inmobiliaria en Guatemala. Tras esta última publicación, una de las críticas más comunes expresadas en diversos foros era que la presunta burbuja no “se dejaba ver” en los datos macroeconómicos. Incluso empleados del Banguat se pronunciaron, a través de estos mismos foros[1], indicando que no había señales de burbuja en sus datos.

No estaba de acuerdo en su momento con estas críticas, entre otras cosas, porque sabía que el cálculo del PIB real tenía problemas y porque el auge inmobiliario se concentra en el área metropolitana de Ciudad de Guatemala mientras los datos macroeconómicos son a nivel país. La crítica también carecía de fundamento porque el rubro de “Construcción” incluía gasto en infraestructura (carreteras). El sector privado puede estar en pleno auge de construcción, pero si al mismo tiempo el sector público deja de gastar, el dato agregado jamás va a captar una fiebre inmobiliaria.

El tiempo pasó y el Banguat decidió actualizar su cálculo del PIB. El Banguat introdujo dos cambios:

  1. Empezó a categorizar de forma diferente las actividades económicas. Donde antes tenía una categoría “Construcción”, hoy en día tiene una categoría más específica de “Construcción de edificios”.
  2. Cambió el año base del 2001 al 2013.

A pocos observadores les interesan estos tecnicismos, pero la tarea de UFM Market Trends es ayudarles a entenderlos. Mi conclusión es que los datos macroeconómicos son muchos peores de lo que creía en un primer momento: la fiebre inmobiliaria se muestra perfectamente en los datos macroeconómicos.

Analizando el PIB y la construcción

Repasemos por un momento como funciona el PIB. El PIB expresa el valor añadido del total de bienes y servicio producidos en un país. El PIB es una medición nominal, el cual después se tiene que convertir en un dato real (es decir, se tiene que descontar el efecto de la inflación).

El mismo principio ordena cualquier cartera de inversiones: la bolsa de Caracas subió casi 3,000% en términos nominales. Pero al corregir este retorno espectacular con la inflación en la moneda venezolana, el retorno resulta ser sumamente negativo.

En los países desarrollados, como EE.UU., optan por usar los precios del año anterior para estimar el PIB real. Un ejemplo simplificado:

La idea es sencilla: el aumento en el PIB nominal en nuestro ejemplo es enorme. Subió 120% ($120 / $100 = 120%). Sin embargo, si usamos los precios del año 1 para valorar las manzanas del año 2, podemos neutralizar el “efecto inflación”. Después de todo, el precio por manzana aumentó un 100% (de $1 a $2). Usando el precio por manzana del año 1 (110 x $1 = $110), nos damos cuenta de que el PIB real solo creció un 10% ($10 / $100 = 10%).

Sin embargo, cuando se usa un año base, las cosas son diferentes. Usando las mismas manzanas (al fin y al cabo, no se puede comparar peras con manzanas), agregamos un tercer año para mostrar el efecto de usar un “año base”.

El problema resulta ser obvio: con el método de “año base”, se estima un crecimiento en el PIB real de 10% (de $80 a $88). No obstante, con el método de “año anterior” (el método que se usa en los Estados Unidos y Europa), se estima un crecimiento en el PIB real de 37.50% (de $80 a $110).

Es por esta razón que nadie debería de usar el método de año base: es más, no hay ninguna razón de porque usar este método, ya que todos los datos ya están disponibles y solo es cuestión de calcularlo bien.

El problema del método de año base

¿Pero qué hace el Banguat? En lugar de usar los precios del año anterior, opta por usar los precios del 2013. Esto conlleva problemas, porque en una economía los precios cambian constantemente. En un momento dado carece de sentido usar los precios de hace muchos años. Por ejemplo, una computadora en 1970 costaba $4.6 millones de dólares, pero en el 2020 puedes conseguir computadoras por apenas $200. Nadie piensa que sea una buena idea usar el año base 1970 y agregar $4.600 millones de dólares al PIB cuando produzcamos 1,000 computadoras: estaríamos sobreestimando el aporte económico de los productores de estas computadoras a la economía. Nos estaríamos haciendo trampa al solitario.

El problema del Banguat en la elección del año base: el PIB real es arbitrario, ya que se basa en los precios del 2013, y no logra captar los cambios sectoriales en la composición del PIB a lo largo de los años. Observen por ejemplo la siguiente gráfica:

Observen que en el 2013 el precio del cemento estaba algo deprimido. El precio del cemento bajó, como la mayoría de los materiales de construcción, desde su pico en el año 2008. Pero a partir del año 2013 (el año base del Banguat para el cálculo del PIB real), el precio del cemento comienza a subir.

Hace poco, el Banguat estaba usando los precios del 2001 (¡observen la gráfica!) para calcular el PIB real. No debería de sorprender a nadie que, de esta forma, escondió una fiebre de construcción. El hecho de usar el año base 2001, y ahora el año base 2013, hace que el Banguat sistémicamente subestime el peso del sector de construcción en el PIB.

Esto se puede observar al comparar el PIB nominal con el PIB real que calcula el Banguat y el peso de la construcción en ellos:

Vemos que el peso de la construcción en el PIB nominal sube exponencialmente (de 4.3% en el 2013 a 5.8% en el 2019). Además, observamos que el peso del rubro Construcción de edificios en el PIB aumenta bastante (de 2.6% en el 2013 a 4.1% en el 2019). Esta es la fiebre inmobiliaria.

Sin embargo, estos aumentos no están reflejados en el PIB real. Ahí el sector de construcción apenas ha crecido en importancia: subió de 2.6% en el 2013 a 3.1% en el 2019. Pero con la metodología más adecuada, usando precios del año anterior en lugar de un año base 2013, esta subestimación no existiría.

Corrigiendo al Banguat para conseguir una estimación no sesgada del PIB de la construcción

Entonces, tenemos que corregir los datos del Banguat. Actualmente tenemos tanto los datos reales (del PIB real, equivocados, a nuestro modesto parecer) como los datos nominales.

Para corregir los datos del Banguat y obtener una estimación del PIB de construcción de edificios más parecida a la realidad, seguimos los siguientes pasos

  1. Calcular la inflación implícita al cálculo del Banguat en el rubro Construcción de edificios (si el crecimiento nominal es 20% pero el real es 5%, la diferencia del 15% es la inflación implícita).
  2. Usar un deflactor de precios externo, en este caso uno del Índice de los Precios de Producción (PPI) de los EE.UU.: uno de cemento y otro de materiales de construcción para fines comparativos (como veremos, dan mas o menos el mismo resultado).
  3. Restar el deflactor externo de la inflación implícita.
  4. Corregir el PIB real con el resultado.

Este es el resultado:

Aquí observamos que en el 2013 (el año base) las cuatro mediciones son las mismas. Al fin y al cabo, las cuatro series usan precios del 2013. Pero a partir del 2013, vemos como la diferencia entre la Construcción de edificios real del Banguat empieza a divergir con nuestra cifra corregida. El Banguat, cuando usamos los precios de los materiales de construcción en EEUU, subestima el rubro Construcción de edificios en más de Q4.000 millones de quetzales en términos reales.

La columna roja (el dato real según el Banguat) parece plano; en cambio, tanto la columna negra (el dato nominal) como la columna azul (el dato real corregido) suben de manera drástica. En las dos columnas de en medio es donde puede observarse, de forma real, la fiebre inmobiliaria de Guatemala.

Otra forma de visualizar el problema del año base es la siguiente:

Aquí vemos que la construcción de edificios aumenta entre el 10% y el 20% anual desde 2014 a 2016 y en el 2019, muy por encima del crecimiento del PIB, mientras que el crecimiento real según el Banguat está prácticamente plano. También vemos que los datos oficiales no logran captar el desvío en el crecimiento acaecido en el año 2017.

El colmo: la fiebre inmobiliaria en cifras

Estimado lector, hemos llegado a la parte más importante de todo el artículo. La construcción de edificios crece a un ritmo mucho más elevado que el PIB. Observen conmigo:

Con los nuevos datos del Banguat, concluimos que el crecimiento mediano de Construcción de edificios ha sido de más de 15% anual en los últimos 6 años. El PIB, en cambio, solo creció a un ritmo de apenas 6%. En otras palabras, la construcción crece mucho más rápido que la economía.

Esto es preocupante, porque el desarrollo inmobiliario usualmente sigue al desarrollo económico. Con más inversión y más empresarialidad, se requieren más oficinas. Con mayores ingresos por hogar, se requiere más y mejores residencias y centros comerciales. Sin embargo, el actual auge inmobiliario no está motivado por un desarrollo económico significativo.

Es decir, si el auge fuera sostenible, un crecimiento inmobiliario acompañaría al crecimiento económico. Pero cuando el crecimiento inmobiliario empieza a superar, por mucho, el crecimiento económico, deben empezar a sonar las alarmas.

Observen la tendencia del crecimiento del PIB y de la construcción en Estados Unidos en las últimas dos décadas:

En EEUU, el PIB nominal crecía a un ritmo entre el 4% y el 6% del 2003 al 2007. Sin embargo, la construcción del sector privado crecía a un ritmo entre el 6% y el 12% en el mismo periodo. En otras palabras, hubo una fiebre inmobiliaria en Estados Unidos que culminó en una contracción fuerte de la construcción.

También es alarmante la tendencia de los últimos años en el mismo país: tasas de interés históricamente bajas parecen haber alimentado una nueva burbuja inmobiliaria. Otra vez, la expansión en construcción sobrepasa la expansión económica: otra vez, una señal de auge insostenible.

No debería de sorprender: los mercados inmobiliarios son sumamente cíclicos, y por el momento nos encontramos en un auge insostenible en el área metropolitana de Ciudad de Guatemala. Los datos macroeconómicos así lo atestiguan.

Aviso legal: el análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

[1] El 30 de abril 2019, el autor estaba presente en un evento organizado por Conversion, donde Eddy Carpio del Banguat nos compartió sus conclusiones.

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Olav Dirkmaat

Olav Dirkmaat

Olav Dirkmaat es profesor de economía en la Universidad Francisco Marroquín y Chief Investment Officer (CIO) de Hedgehog Capital. Antes era vicepresidente en Nxchange y GoldRepublic. Es doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid).

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