¿Precios topes a los medicamentos? Las consecuencias no intencionadas

Existen múltiples críticas por parte de varios analistas a la medida de introducir precios máximos a varios medicamentos en Guatemala[1]. Cualquier libro de texto de economía enseña que un precio máximo por debajo del precio de mercado termina en un exceso de demanda sobre la oferta y, por lo tanto, escasez. Viceversa, establecer un precio máximo por encima del precio del mercado no tiene ninguna consecuencia económica.

Otra deducción válida es que un precio máximo – incluso en un mercado “no competitivo” – jamás va a llevar a una mayor oferta. Parece que la pandemia llevó a un aumento en la demanda de algunos medicamentos. Por lo tanto, se requiere una mayor oferta de ellos. El precio máximo decretado por el Ministerio de Economía no aumentará la oferta de medicamentos bajo ninguna circunstancia.

Analicemos un poco más en detalle explorando los pormenores del asunto: ¿qué otras consecuencias no intencionadas tendrán los precios máximos sobre los medicamentos en Guatemala?

¿Cómo podemos clasificar los precios máximos?

Revisando algunos de los medicamentos sujetos a un precio máximo, me di cuenta de que podemos clasificarlos (a grandes rasgos) en 3 grupos:

  • Precios máximos “inocentes”
    Productos cuyo precio de mercado está – en general – por debajo del precio máximo. Pareciera que, en estos casos, no hay mayores consecuencias, pero eso no es completamente cierto (discutiré una consecuencia no intencionada que no se ha identificado todavía más abajo).
      
  • Precios máximos dañinos
    Productos cuyo precio de mercado está – en general – por encima del precio máximo. En estos casos, podemos esperar las consecuencias típicas del precio máximo (desabastecimiento, mercado negro si se logra importar por vía informal y contrabando)[2].
      
  • Precios máximos tipo “bombero pirómano”
    Productos cuyo precio de mercado está por encima del precio del máximo, pero donde claramente hay un diferencial de precios con países vecinos[3]. Estos son claros ejemplos de políticas “bomberos pirómanos”. El acto pirómano consiste en que el gobierno ponga barreras a la entrada de productos rivales (por ejemplo, la aprobación de medicamentos genéricos idénticos), mientras que con el precio máximo está tratando de solucionar el problema que el propio gobierno causa. En este caso particular el precio máximo podría reducir las ganancias del monopolista, si es que existen (otra posibilidad es que el gobierno traslade estas rentas monopolísticas a vendedores de medicamentos nacionales a través de restricciones y condiciones especiales de importación)[4].
      

Aquí muestro una pequeña selección de la lista del Ministerio de Economía que son claros ejemplos de los precios máximos inocentes y precios máximos dañinos:

Incluso dentro de Guatemala observamos un rango muy amplio de precios. En otros países, este rango parece ser menor (en términos financieros, existe un bid/ask spread más bajo en países desarrollados).

Una posible explicación es la sofisticación del comprador. Un comprador informado, quien además puede utilizar la tecnología para comparar precios, tiende a comprar de una forma “más eficiente”. Aun así, hay que tener en cuenta que existen costos de búsqueda y que el factor tiempo es de importancia cuando un comprador decide investigar los precios previamente a una compra en su farmacia de conveniencia.

En Estados Unidos y otros países existen “agregadores” de precios de medicamentos (similares a páginas como eDreams y Skyscanner que usamos para nuestros boletos aéreos), los cuales reducen sustancialmente estos costos de búsqueda.

Obviando la sofisticación del comprador, el caso del acetaminofén (mejor conocido como paracetamol) merece nuestra atención. El precio es similar al precio en Estados Unidos y países europeos. Sin embargo, parece que los empaques de menor tamaño son más populares en Guatemala (por ejemplo, de una sola tableta). No obstante, el costo de mercadear, empacar, transportar y comercializar una sola tableta es mayor que cuando se diluyan estos costos entre múltiples tabletas.

La razón de que existan empaques más pequeños en Guatemala es porque existen personas cuyas dificultades económicas les impiden comprar 50 tabletas a la vez. Por eso, optan por empaques más pequeños[5]. Un precio máximo, por lo tanto, tiene como consecuencia no intencionada el desabastecimiento de empaques de pocas unidades a favor de empaques de mayor tamaño. En este caso, el precio máximo reduce el acceso de la población más vulnerable al medicamento, en lugar de mejorarlo.

En el caso de medicamentos con precios máximos dañinos (por ejemplo, una ampolla de adrenalina) simplemente se terminarán vendiendo en otros países (a un menor precio que el actual), mientras que en Guatemala se ofrecerá en un mercado negro (a un precio más alto que el actual). Las ampollas de adrenalina muy probablemente desaparecerán del mercado formal.

En definitiva, vemos que los precios máximos anunciados por el Ministerio de Economía de Guatemala pueden tener:

(a) cero efectos;

(b) efectos negativos, pero sin desabastecimiento completo (acetaminofén);

(c) efectos nocivos como desabastecimiento completo y/o mercado negro (ampolla de adrenalina).

¿Una solución?

Es necesario un análisis pormenorizado para entender la razón por la que el precio de algunos medicamentos es mayor en Guatemala que en otros países. Pero, en las mentes de algunos burócratas, basta aparentemente declarar que existe un diferencial de precio para justificar un precio máximo. Al contrario, urge un análisis detallado del mercado de medicamentos (patentados y genéricos) para entender porque existe el diferencial de precios. El gobierno está actuando como un medico que, sin diagnostico alguno, decide someter al paciente a una quimioterapia.

Una mejor solución al problema que un precio máximo es eliminar temporalmente el IVA sobre la venta de medicamentos para el COVID19.

Una solución aún mejor es crear un fast track que permita la aprobación inmediata de los medicamentos genéricos que luzcan en la lista del Ministerio de Economía, con el fin de reducir los precios y las ganancias monopólicas en el corto plazo, introduciendo mayor competencia y oferta en el mercado chapín de medicamentos. Una de las razones que explican que el precio de las mascarillas no se mantuviera elevado durante mucho tiempo fue porque no se regulaba la importación de mascarillas (caso contrario al de los medicamentos). Si existiera alguna preocupación por la calidad de medicamentos genéricos (por ejemplo, suponer que no cuentan con el mismo efecto que los medicamentos originales), basta limitar el fast track a genéricos aprobados en cualquier país de la OCDE.

No es coincidencia que ningún país dentro de la OCDE haya implementado precios máximos de esta naturaleza, incluso estando en la peor pandemia desde 1918. Esta medida es un testimonio más de la mentalidad de subdesarrollo de la que hace gala el Gobierno de Guatemala.

Aviso legal: el análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

[1] Por ejemplo, Ramón Parellada en Prensa Libre (“Precios máximos por ley”).
[2] En el análisis incluido más abajo llego a esta conclusión porque el precio en Guatemala es igual de bajo que en otros países.
[3] En el caso de los medicamentos el diferencial de precios que se analiza más abajo utiliza países desarrollados y países productores (por ejemplo, India).
[4] Las rentas monopólicas podrían pertenecer a productores extranjeros si es que se establece un esquema de licencias de importación o de operación.
[5] Existe un buen caso de estudio en el libro The Fortune at the Bottom of the Pyramid de C.K. Prahalad sobre los productos de Unilever en la India.

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Olav Dirkmaat

Olav Dirkmaat

Olav Dirkmaat es profesor de economía en la Universidad Francisco Marroquín y Chief Investment Officer (CIO) de Hedgehog Capital. Antes era vicepresidente en Nxchange y GoldRepublic. Es doctor en Economía por la Universidad Rey Juan Carlos (Madrid).

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1 Comentario

  1. Carlos Gonzalez el 25 septiembre, 2020 a las 10:27 am

    Me parece que el análisis, hecho con buen criterio, no toma en cuenta la realidad del mercado de medicamentos en Guatemala y usa ejemplos poco representativos. Por décadas el precio en Guatemala. aún de un mismo producto fabricado por el mismo laboratorio ha sido 3, 4 y hasta 10 veces más caro que en poises vecinos, donde el tamaño de las presentaciones en el mercado es el mismo que en Guatemala, particularmente Mexico. En la prensa se leen casos recientes de personas que han comprado sus medicinas en Europa y se sorprenden que cuestan la mitad. Aquí lo que hemos tenido no es un bombero pirómano sino por décadas un negocio corrupto en la fijación de precios tanto en el mercado de venta privada al público como en la venta al gobierno.
    La solución es aceptar para su venta en Guatemala cualquier producto cuya comercialización haya sido aprobada en Europa, USA, Mexico y otros países que tienen mucha mayor idoneidad que Guatemala para evaluar la seguridad y eficacia de un fármaco y evitar así la trampa del registro sanitario.

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