¿Qué está pasando realmente con el oro en Venezuela?

Cuando el organismo no obtiene los nutrientes que necesita, empieza a consumir las “reservas” de grasa si las encuentra; si no las encuentra, se da el fenómeno denominado “catabolismo muscular” que es cuando nuestro organismo acaba por nutrirse como último recurso, de nuestra propia masa muscular.

Podría decirse, que este efecto biológico también se da en el mundo económico. Cuando un país tiene una balanza comercial deficitaria, sufre una crisis económica que imposibilita una subida de impuestos y no se puede financiar en el exterior, la única opción que le queda al gobierno es financiar su operativa recurriendo a las acciones de “último recurso” – similar a cuando un organismo se nutre de su propia “masa muscular”. Este efecto se podría denominar como “catabolismo económico” y es precisamente esto lo que está ocurriendo en Venezuela. El país está consumiendo sus reservas de oro como “último recurso” para sobrevivir a la grave crisis económica que está sufriendo.

Para entender lo que está sucediendo con el oro en Venezuela hay que remontarse en el tiempo. Hugo Chávez no tuvo los problemas de financiación que tiene actualmente Nicolás Maduro, ya que el precio del petróleo le permitía obtener los ingresos fiscales suficientes para cubrir los gastos del país. El alto precio del petróleo en los mercados internacionales provocó que el resto del tejido empresarial fuese desatendido, haciendo de Venezuela uno de los países más dependientes del precio del petróleo. Durante los últimos años, la industria petrolífera ha supuesto el 95% sobre el total de las exportaciones del país, el 4% por la exportación de materias primas y tan solo el 1 % de las divisas se generan por el paupérrimo tejido empresarial privado.

Pero como sabemos, el precio del crudo tras la muerte de Hugo Chávez (marzo 2013) sufrió una caída histórica. De más de US$ 100 el barril en 2013, llegó a cerrar a 2014 en US$ 57. Aunque en febrero de 2016 tocó fondo con US$ 36, se ha recuperado hasta los actuales $US 53. Aun así, los precios con los que Chávez manejaba la economía venezolana nunca los ha visto Maduro.

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A diferencia de Maduro, Chávez manejaba un precio del barril entorno los $US 100 con una mayor producción.

Bajada del precio del crudo y consecuente déficit comercial en la balanza comercial:

Si una economía vende al extranjero tan solo un producto, el precio de éste se desploma y además hay una reducción drástica de la producción, la consecuencia lógica es una caída de ingresos por exportaciones. Si las importaciones no se reducen para compensar las menores exportaciones, el país pasa a tener una balanza comercial negativa.

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Tener una balanza comercial deficitaria no es algo negativo en sí, siempre y cuando haya alguien que esté dispuesto a financiar ese desajuste financiero. El problema en Venezuela ha sido precisamente éste. Se ha juntado una caída en la balanza comercial con una desconfianza en los mercados internacionales de capital, es decir se ha cerrado la posibilidad de financiar el déficit comercial, con un saldo en Cuenta corriente deficitario.

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Soluciones para financiar un déficit comercial sin acceso a financiación internacional: imprimir billetes

Venezuela en estos últimos años ha explorado distintas opciones para encontrar una solución a sus problemas de financiación.

La primera opción que los gobiernos suelen plantearse en estas situaciones es imprimir dinero –y desde luego Venezuela ha gastado mucho en papel estos años–, creando una inflación galopante. Según Bloomberg, Venezuela introdujo, solo en el 2015, 10.000 millones de billetes nuevos en circulación. Por poner una comparación, EEUU con diez veces la población venezolana, introdujo ese mismo año en la economía estadounidenses 7.600 millones de billetes nuevos.

No todos los billetes en bolívares son creados por Venezuela. Este trabajo lo realizan empresas especializadas en imprimir billetes, más concretamente la británica De La Rue, la francesa Oberthur Fiduciaire y la alemana Giesecke & Devrient. Aviones privados volaban desde Europa a Caracas, cargados de billetes en bolívares. Estos billetes eran transportados por la noche y con un gran dispositivo de seguridad para que el Banco Central de Venezuela los pusiese en circulación. Pero en marzo del 2016, surgieron problemas con estos proveedores europeos. Venezuela parecía no tener dinero para pagar a los que imprimían sus propios billetes. Según Bloomberg, la mayor empresa de producción de billetes en el mundo – la británica De La Rue – comunicó que el gobierno de Venezuela tenía un impago de US$ 71 millones.

Las empresas de producción de billetes, no suelen tener problemas de cobro, ya que si el cliente no paga, solo tienen que quedarse los billetes que ellos mismos producen y cambiarlos por otras divisas. El problema es que ni los mismos proveedores de billetes querían los montones de papel que ellos mismos estaban produciendo; más que nada por el poco valor que cada billete tenía.

Cuando nadie quiere (imprimir) tus billetes: venta de las reservas de oro

¿Qué solución le queda a un gobierno para mantener a flote su economía con un déficit en cuenta corriente sin posibilidad de imprimir nuevos billetes? Vender aquellos activos que todavía puedes vender en divisas extranjeras.

Venezuela no solamente es uno de los países del mundo con las mayores reservas de oro en el subsuelo, sino que hasta hace tan solo unos años, contaba con una de las mayores reservas de oro monetario. ¿Qué es el oro monetario y que se distingue del no monetario? Básicamente el oro monetario, es aquel que está procesado en forma de lingotes. Ésta es la forma que los bancos centrales tienen para almacenar sus activos.

Tan solo hace unos años, con algo más de 360 toneladas de oro, Venezuela ocupaba el puesto 16 en el mundo en reservas de oro. Era el país con las mayores reservas de Latinoamérica, seguido a una gran distancia por México con 120 toneladas. Si se compara con las 504 toneladas que tiene el BCE – Banco Central de la Zona Euro, economía con más de veinte veces el PIB Venezolano – resulta unas reservas muy cuantiosas.

Sin embargo, desde la llegada de Maduro al Gobierno, estas reservas se han ido consumiendo. Venezuela de hecho, ha sido el país del mundo que más oro ha vendido en los últimos años.  

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¿Por qué tanto interés estos últimos días por las reservas de oro en Venezuela?

Estos últimos días, ha salido a la prensa numerosas noticias sobre el oro en Venezuela. El motivo es sencillo. Estas reservas de oro, son el último recurso económico que tiene el gobierno venezolano para poder pagar a funcionarios y ejército, instituciones necesarias para mantener el Gobierno de Maduro.

Existe una práctica común de custodia de las reservas de oro en diversos bancos centrales. En el 2011, Chávez inició un programa de “repatriación” de US$ 11.000 millones del oro venezolano custodiado por otros países. Maduro, ha continuado con este programa de repatriación hasta que algunos bancos centrales como el BoE (Banco Central de Inglaterra) le negaron a finales de enero una operación de repatriación de oro por US$1.200 millones. Además de las presiones recibidas, la decisión de no tramitar la solicitud ha podido ser justificada para dar garantía del cobro de su deuda impagada. En agosto del año pasado, se produjo un impago en bonos venezolanos de aproximadamente US$ 1.000 millones. En concreto el bono 13 5/8 15/08/2018.

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El tiempo se le agota a Venezuela.

Según Reuters, en noviembre del año pasado, Venezuela contaba con 132 toneladas de oro – recordemos que tan solo hace unos años la cifra era casi el triple. En 2018, Venezuela exportó oro por valor de US$ 900 millones a Turquía, entre otros países.

Venezuela está agonizando económicamente. Necesita divisas extranjeras para importar los insumos que no produce y para pagar a funcionarios y ejército. Maduro parece tener un plan para sobrevivir económicamente: agotar las últimas reservas de oro monetario en Venezuela.  

Según flightradar24, durante los últimos días de enero un Boeing 777 ruso hizo varios trayectos entre Caracas, Dubái, Moscú y Shanghái.

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Fuente: flightradar24.com

El legislador venezolano, José Guerra alertó de que las verdaderas intenciones de este avión podrían ser “llevarse 20 toneladas de oro de las bóvedas del banco central del país”. Funcionarios del Banco Central de Venezuela (BCV) confirmaron al rotativo español El Mundo que el lunes 28 de enero por la noche “sacaron un lote de oro -valorado en unos 850 millones de dólares- de las bóvedas del organismo (…) Nadie sabía a dónde iba el oro y por qué se canceló”. Estas alertas tuvieron una gran repercusión mediática mundial, y parece lograron que el misterioso avión fuese delatado, saliendo del aeropuerto de Maiquetía aparentemente sin las reservas de oro. Según Bloomberg, a pesar de la evidencia de la existencia del avión ruso en el aeropuerto de Caracas, el ministro de finanzas ruso Simon Zerpa negó los hechos.

No obstante, lo que sí ha dicho Rusia es que dará todo el apoyo necesario a Nicolas Maduro. La realidad es que Rusia tiene mucho interés de que Venezuela no colapse. Este país tiene unos prestamos vivos al gobierno de Venezuela por US$10.000 millones y existen dudas de que Venezuela pueda afrontar en marzo de este año una amortización de US$ 100 millones.

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Recientemente se ha confirmado la compra de 3 toneladas de oro venezolano por parte de una empresa de Emiratos Árabes. “El 21 de enero, Noor Capital compró aproximadamente tres toneladas de oro del Banco Central de Venezuela, según las normas y leyes internacionales vigentes a partir de esa fecha” anunció la firma de Abu Dabi en un comunicado.

Esta venta se realizó unos días antes de que EEUU impusiera nuevas sanciones a Venezuela. Según Reuters, Nicolas Maduro tenía previsto seguir con el plan de acabar con las reservas de oro y vender otras 15 toneladas. Tras el gran reconocimiento diplomático al presidente interino Juan Guaidó, junto con las sanciones, el plan de sobrevivir vendiendo oro podría ser frustrado.

¿Cuánto tiempo le quedaría a Venezuela?

Suponiendo que actualmente el BCV tiene unas reservas internacionales de unas 130 toneladas de oro, menos las 17 toneladas que no puede hacer uso – ya que están retenidas en el Banco de Inglaterra – Venezuela tendría a disposición tan solo 113 toneladas de oro; o lo que es lo mismo, aproximadamente US$ 5.000 millones. Hace diez años, las reservas alcanzaban los US$ 40.000 millones.  

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En una década, el BCV ha consumido aproximadamente US$ 35.000 millones de sus reservas internacionales.

Si, aun a pesar de las sanciones, hubiese países dispuestos a comprar el oro venezolano, a una media de 58 toneladas de oro al año vendido por el BCV, estas reservas podrían durar poco más de un año. Sin embargo, con los pagos que tiene que afrontar de su deuda – gran parte a China y Rusia –estaríamos hablando de que Venezuela estaría ya en quiebra total y ni las pocas reservas de oro que todavía custodia el BCV, podrían lograr mantener a flote el gobierno de Maduro.

Venezuela agoniza. Uno de los países más ricos del planeta en recursos naturales está recibiendo ayuda humanitaria. Venezuela es un país que echa por tierra los argumentos de que los países ricos son aquellos que poseen riqueza en el subsuelo. El progreso económico se fundamenta en los siguientes principios: seguridad jurídica, derecho de propiedad privada e instituciones sólidas que velen por el cumplimiento del Estado de Derecho. Todos estos principios se han ido deteriorando en los últimos años con expropiaciones, sentencias aleatorias, y desacreditación de la Asamblea Nacional por parte de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.  

Venezuela, en fin, nos ha demostrado la importancia que tienen las políticas económicas para el progreso económico de una nación, y cuando éstas son erróneas, ni todos los recursos naturales del subsuelo ni el oro de las cámaras acorazadas del banco central pueden evitar que el país colapse. Desde luego en los próximos meses – salvo una ayuda in extremis de China o Rusia – veremos la defunción del sistema venezolano por “catabolismo económico”.

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Kike Briega, CFA

Kike Briega, CFA

Kike realizó un MBA en IESE Business School con intercambio en Chicago Booth. Cuenta con la certificación financiera CFA (Chartered Financial Analyst) y ha trabajado en banca de inversión, consultoría estratégica corporativa, así como en el mundo del desarrollo en África y Centroamérica. Su blog personal es www.fisgonomics.com .

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3 Comentarios

  1. Rosario Sanchez el 10 febrero, 2019 a las 8:04 pm

    Kike, tu que opinas ¿sobreviviremos los ciudadanos este año? que panorama tan dantesco ¿hay esperanza? crees que Venezuela se puede recuperar?

    • Kike Briega, CFA Kike Briega, CFA el 12 febrero, 2019 a las 6:32 am

      Rosario, a pesar de no ser venezolano, conozco bien el país ya que estuve recientemente. Sé de primera mano lo que está sufriendo el pueblo venezolano con esta dura crisis económica. Lamentablemente es difícil pronosticar qué va a ocurrir. Desde el punto de vista económico, si nada cambia, la situación es insostenible. Puede que estos próximos meses sean los más duros económicamente, pero puede que sea el principio del fin. Tal y como menciono en el artículo, el devenir de Venezuela no es tanto económico – ya que repito, la situación no puede aguantar así durante mucho más tiempo – sino también geopolítico. Si Rusia y China deciden seguir dando apoyo a Venezuela; esta situación podría prolongarse en el tiempo.

      En cualquier caso, no hay mal que cien años dure, y estoy convencida que Venezuela resurgirá con fuerza. Venezuela demostró al mundo que sabe gestionar su economía. En la década de los 50, en renta per cápita era el cuarto país más rico del mundo, es por eso que cuando haya seguridad jurídica y unas instituciones que velen por el cumplimiento de la ley, no me cabe duda de que Venezuela tiene un futuro prometedor.

  2. Carlos Pérez el 11 febrero, 2019 a las 9:04 pm

    Dejen a Venezuela en paz. quieren venir no solo por el oro, vienen por todo un mix de recursos que bien pueden sacar de sobra este país adelante, aquí lo único caótico es parte de una agresión programada, entre muchas cosas, está relacionado con el manejo pernicioso de los medios y las redes. Recuerden que el que se mete con Venezuela se seca.

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