Japón: ¿Por qué la depreciación del yen no ayudó a los exportadores?

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El Abenomics

Esta es la fórmula con la que el gobierno japonés intentó conseguir una inflación del 2%, mejorar el desempeño de la economía y reactivar las exportaciones: política monetaria, política fiscal y reformas estructurales.  Medidas que fueron impulsadas por el primer ministro japonés, Shinzo Abe,  quien a finales de 2012 anunció este programa para reactivar la economía. Este programa sería bautizado más tarde como el Abenomics.

¿En qué consistía el estímulo monetario? En una agresiva política de quantitative easing que no es otra cosa que aumentar la base monetaria en dimensiones muy altas. De este modo, el Banco de Japón comenzó a incrementar la base monetaria e inyectó entre ¥60 y ¥70 billones al año. En 2014 la inyección monetaria aumentó a ¥80 billones anuales.

Antes del paquete de estímulo la base monetaria era el 25% del PIB y para 2015 la base monetaria era un 57% del PIB. Una inyección monetaria brutal. En el siguiente gráfico podrán apreciar la tasa interanual de crecimiento de la base monetaria.

A.105-1CrecimientoBaseMonetariaJapon

La culpa la tiene un yen muy caro, ¿no?

Algunos aseguraban que la caída en las exportaciones japonesas se debía a un yen caro.  Si esto fuera correcto, el Abenomics sería una bendición pues el crecimiento tan acelerado de la cantidad de yenes causaría una depreciación frente al dólar. Y ciertamente el efecto sobre el tipo de cambio fue casi inmediato, como se puede observar en el siguiente gráfico.

A.105-2TipodeCambio

El yen cotizaba en promedio a ¥82 por dólar en diciembre de 2012, cuando se anunció el Abenomics, y para mayo de 2013 el yen ya rozaba los ¥100 por dólar. Esto es una depreciación del 22% en tan solo seis meses.

¿Funcionó? El siguiente gráfico responde con contundencia: las exportaciones mejoraron al principio pero han caído durante 12 meses consecutivos desde septiembre de 2015.

A.105-3ExportacionesImportaciones

En julio del año pasado, publicábamos una entrada para criticar la idea de que se puede ganar competitividad depreciando el yen. Entonces, decíamos que el paquete de estímulo y la consecuente depreciación del yen fallaron en impulsar el sector exportador de ese país, contrario a lo que se repite casi sin cuestionamiento.

Lo que se gana por un lado, se pierde por otro

¿Por qué la depreciación del yen no ayudó a los exportadores? Fundamentalmente porque los grandes exportadores son grandes importadores. Como lo muestra un estudio, en la medida que una economía se vuelve más compleja y productiva, aumenta la fragmentación de la producción, esto es, que las cadenas de producción se encuentran en diferentes plazas comerciales.

Con ello queremos decir, por ejemplo, que para producir un automóvil japonés haría falta importar una serie de insumos necesarios para producir el automóvil y luego venderlo en el extranjero. Al comprar los insumos importados, la depreciación del yen presiona al alza los costos marginales de los productores. Ese aumento en los costos no permite que el exportador japonés gane competitividad. Es decir, aunque el yen se deprecie los bienes japoneses no se hacen más baratos porque el aumento en los costos derivado de la depreciación mató la supuesta competitividad.

Peor aún, el estudio antes aludido nos recuerda que las empresas más productivas están más expuestas a la fragmentación y por lo tanto importan insumos con mayor intensidad que las menos productivas. Seguramente la industria de automóviles japoneses importa más insumos intermedios que la que produce arroz.

En palabras más sencillas, la depreciación hace que el yen sea más barato para los extranjeros. Pero no hace que los bienes sean más baratos para los extranjeros, sea porque la depreciación encarece los costos de los exportadores y los exportadores ajustan sus precios al alza con la depreciación.

AVISO: el análisis contenido en este artículo es obra exclusiva de su autor, las aseveraciones realizadas no son necesariamente compartidas ni son la postura oficial de la Universidad Francisco Marroquín.

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Edgar Ortiz

Edgar Ortiz

Edgar es abogado por la Universidad Francisco Marroquín. Es máster en economía de la escuela austríaca por la Universidad Rey Juan Carlos, Madrid. Es director ejecutivo del Centro de Estudios Económico-­Sociales. Es profesor de economía en la Universidad Francisco Marroquín, además de analista en temas de coyuntura en Canal Antigua. Ejerce como abogado asociado en Estudio Jurídico Rivera.


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3 Comentarios

  1. Lisardo Bolaños el 6 diciembre, 2016 a las 12:24 am

    Me parece curioso que el tono del artículo da a entender que el cambio en un precio no tiene impacto en dicho mercado. Es como argumentar sobre la irrelevancia del cálculo económico.

    En todo caso, no hay que tirar por la borda la importancia de los precios en el proceso económico. Usando las gráficas de Edgar uno puede cuestionar sus conclusiones. Primero, las exportaciones japonesas sí crecieron después de la intervención de política macroeconómica, con un rezago de año y medio. Segundo, aún con la caída reciente, las exportaciones de estos últimos meses se ubican por arriba de las exportaciones del año previo al inicio de la intervención de política monetaria. Así que las exportaciones crecieron y, a pesar de la desaceleración reciente, se ubican aún por arriba del nivel que llevó a la intervención de política.

    Entiendo la preocupación de Edgar de querer comprender por qué las exportaciones japonesas no siguieron creciendo con el mismo impulso que tenían a finales del año 2014. Pero creo que su explicación no va por buen camino.
    Lo que hace Edgar es argumentar que en Japón la política monetaria que generó una devaluación no impactó de manera importante las exportaciones porque la deslocalización de la producción lleva a que muchas empresas exportadoras sean a la vez grandes importadoras con lo cual se cancela el efecto de la depreciación. Sin embargo, las cosas no son tan sencillas. Mientras menor sea el uso de productos importados en las exportaciones uno debiera esperar un mayor impacto producto de la devaluación. En ese sentido, el estudio que utiliza de inspiración se enfoca en Bélgica. Resulta que 35% del valor de las exportaciones de dicho país provienen de componentes importados. Mientras tanto, el valor para Japón es de menos de la mitad, sólo un 15% [https://data.oecd.org/trade/domestic-value-added-in-gross-exports.htm]. Eso hace que lo que preocupa a Edgar no parezca ser tan relevante porque los japoneses se suplen de manera importante de manera doméstica.

    Creo que valdría la pena hacerse otras preguntas. ¿Será que hay problemas importantes en las cadenas logísticas generadas por terremotos en Japón? Tal vez hay que ver qué está ocurriendo con los otros países a los que exporta Japón. ¿Hay problemas de crecimiento en sus socios comerciales? ¿Hay devaluaciones en dichos países? ¿Hay incrementos en las barreras no arancelarias? Los problemas estructurales de la economía japonesa se han señalado ya de manera repetida en el pasado, especialmente en el mercado laboral (baja participación femenina, elevada edad de los trabajadores, poco interés en aceptar migrantes, etc.). Esos patrones no se ajustan vía precio. Y limitan la expansión de las oportunidades económicas.

    • Edgar Ortiz Edgar Ortiz el 6 diciembre, 2016 a las 4:23 pm

      Hola, Lisardo. Gracias por tus comentarios.
      1.El tema es que el volumen de exportaciones cayó en un 0.7% en términos anuales entre 2013 y 2015 (cuando el yen se depreció en términos efectivos y anualizados un 29.7%).
      2. Entre el último trimestre de 2012 y el segundo trimestre de 2015, las exportaciones reales crecieron un 15% en tanto que las importaciones reales aumentaron 12%. Si las importaciones se hubiesen mantenido, el PIB habría crecido al menos 3.8% según Brookings y no 2.2%.
      3. La depreciación causada por el Abenomics sí afectó la importación de inputs pues entre el último trimestre de 2012 y el segundo trimestre de 2015 los precios de importación aumentaron 7%, calculados por el deflactor de precios de importación. Obviamente menos de lo que se depreció el yen pero un aumento nada despreciable. Gita Gopinath calcula que una depreciación del 10% del yen tiene un efecto de aumentar 8.3% el precio de los bienes importados.
      4. Es verdad que se puede decir que la importación de combustibles aumentó por el accidente de Fukushima y que eso puede explicar el aumento en las importaciones pero vemos que eso ocurrió en 2011, antes casi dos años del Abenomics. Acá entra el offseting effect que yo mencionaba porque las empresas que son grandes exportadoras son también grandes importadoras.
      5. El tema más importante es que la depreciación no alentó tanto al sector exportador por el pricing to market que mantuvo los precios de exportación al mismo nivel. Se anuló el efecto de la depreciación.
      Por ahí va el espíritu de lo que intentaba transmitir y lo detallo ahora que tú hilas más profundo.
      Creo que el mensaje que intento perfilar va por dos lados: 1) en el caso japonés el estímulo cambiario no pesa tanto como en el pasado por la fragmentación; 2) Ya se probó estímulo por política monetaria, por política fiscal y opr política cambiaria. Quizá, y acá estamos muy de acuerdo, hagan falta políticas estructurales más profundas.

  2. Lisardo Bolanos el 6 diciembre, 2016 a las 5:53 pm

    1 y 5. No entiendo por qué tu comparación 2013-2015. El análisis relevante es previo a la intervención monetaria/cambiaria y posterior a la misma. Así que el año relevante es 2012 que es el que motiva la intervención. Usar el año 2013, ya cuando la intervención está en funcionamiento implica un supuesto milagroso: asumir que la intensidad del impacto NO se deteriora con el tiempo. Eso no es creíble pues, es casi seguro que la inversión en capacidad adicional no es lineal (ya no agregamos más máquinas sino que tenemos que establecer crear toda una nueva fábrica); o, los países competidores ajustan sus políticas y reaccionan ante lo que hace Japón.

    2. Cuando se usa 2012 se claro que las exportaciones crecen.

    3. No dudo que los insumos importados para las exportaciones se hayan encarecido. Lo que dudo es que el impacto en Japón sea tan imoprtante dado el elevado contenido nacional de sus exportaciones. Hay un proceso de deslocalización productiva mucho menor en Japón que en otros países desarrollados.

    4. No estoy hablando del terremoto de Fukushima. Por ejemplo, en abril de este año hubo un terremoto que tuvo consecuencias fuertes para Japón: http://fortune.com/2016/04/17/toyota-earthquake-disruptions/
    Este es un ejemplo de cómo no conocer detalles de la economía japonesa puede ser un problema pues nos faltan elementos adicionales para poder juzgar a cabalidad lo que allí está ocurriendo. Yo insistiría que, en el caso de Japón, aparte de temas de economía real, como el funcionamiento de sus conglomerados, así como preocupaciones de cómo se realiza la reasignación de créditos desde el sector financiero.

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