I. PIB per cápita y esperanza de vida
Desarrollo, sí, pero no suficiente
Para poder consumir más, debemos producir más. Es por eso que la productividad per cápita no solo es un importante indicador económico, sino social. La abundancia material se traduce en mejores resultados socioeconómicos.
Nuestro crecimiento económico no es suficiente para ser un país desarrollado como Estados Unidos, pero desarrollo hubo, contrario a los que afirman que las «brechas sociales» han crecido. Por el contrario, muchos otros países de referencia no han tenido el mismo crecimiento que Guatemala.
Esperanza de vida
Uno de los indicadores sociales más importantes es la esperanza de vida. En esta gráfica, puede observar el avance que tuvo Guatemala en este aspecto a lo largo del tiempo, y como correlaciona con el producto interno bruto (PIB) per cápita: a mayor PIB per cápita, mejor esperanza de vida. La salud mejora cuando una nación se vuelve más productiva.
II. Desigualdad
Desigualdad económica
Algunos afirman que los datos económicos (como PIB per cápita) son meros promedios: en Guatemala, dicen ellos, los ricos se vuelven más ricos y los pobres más pobres. Sin embargo, este relato no se sostiene en hecho.
Antes que nada, habrá que aclarar que es más importante la pobreza que la desigualdad. Nos deben preocupar aquellas personas que se encuentran en situación de pobreza porque carecen de lo mínimo vital. En cambio, la desigualdad económica —de ingresos, patrimonio, oportunidades— no nos informa sobre la condición absoluta de la población relativamente más pobre en un país.
Aun así, la desigualdad económica se redujo en los últimos 25 años. Esta gráfica demuestra que el 90% de guatemaltecos han incrementado sus ingresos más rápidamente que el 10% más rico: la diferencia entre rico y pobre se ha disminuido en Guatemala. En otras palabras, no existe evidencia para el alegato de brechas sociales crecientes. Al contrario, existe evidencia de una reducción de la brecha.
También es cierto que los países hoy prósperos eran relativamente desiguales en sus etapas de desarrollo: esto es natural e inevitable cuando un país prospere. Lo explicamos en más detalle en nuestra investigación Pobreza y desigualdad.
Coeficiente Gini
Otra forma —popular pero falaz— de aproximar la desigualdad económica es el llamado índice o coeficiente de Gini. El coeficiente de Gini es una medida del estadístico italiano Corrado Gini.
La premisa es que esta estadística capta y resume en un solo número (de 0 a 100) la desigualdad dentro de un país. A mayor coeficiente de Gini, mayor desigualdad. Un Gini de 0 significa completamente igual (todas las personas tienen exactamente el mismo ingreso) y de 1 significa completamente desigual (una persona tiene todo el ingreso y los demás no tienen ninguno). En nuestra investigación Pobreza y desigualdad explicamos en detalle cómo se calcula el coeficiente Gini y por qué es falaz, a pesar de ampliamente usado.
El índice de Gini muestra la misma tendencia a la caída en la desigualdad de ingreso en Guatemala. La desigualdad medida mediante el índice de Gini cae en casi 6 puntos en términos absolutos y un 11% en términos relativos desde el año 2000 hasta el año 2014.
III. Acceso a servicios básicos
Acceso a Internet
Cada vez más guatemaltecos tienen acceso a Internet.
En 2003 menos del 5% de la población guatemalteca tenía acceso a internet, mientras ahora este dato es superior al 55%.
La población que todavía no tiene acceso al Internet se suele encontrar en áreas rurales del país.
Acceso a electricidad
Cada vez más guatemaltecos tienen acceso a la electricidad.
En el 2000, el 73% de la población guatemalteca tenía acceso a la electricidad. Hoy, 25 años después, prácticamente toda la población lo tiene.
El dato del Banco Mundial puede divergir un poco con datos alternativos por diferencias de método. La tendencia en el tiempo, sin embargo, no cambia: cada vez más guatemaltecos tienen acceso a la luz, tanto en números absolutos como en porcentaje. No existen brechas sociales crecientes.
IV. Educación y alfabetización
Analfabetismo
Cada vez más guatemaltecos saber leer y escribir. En la actualidad, apenas 5% de la población juvenil (entre 15 y 24 años) no sabe leer y escribir. La disminución en el analfabetismo juvenil reduce, con el tiempo, el analfabetismo en la población general.