fbpx

El salario mínimo de Guatemala cada vez más irreal

Los economistas, en su mayoría, han sido críticos del salario mínimo por considerar que se trata de una medida ineficaz. Su ineficacia se explica por su incapacidad de modificar la realidad: de que los salarios que perciben los trabajadores son insuficientes o muy bajos. Los economistas entienden que los salarios funcionan como cualquier otro precio y que éste será resultado de las interacciones de la oferta y la demanda de trabajo, así como de la productividad marginal del factor trabajo.

No obstante, el salario mínimo cuenta con un «respaldo popular» que hace que los políticos actúen en su defensa y en su promoción. Fue el caso de EE. UU. con el movimiento para aumentar el salario mínimo federal a $15. En el caso de Guatemala, la cuestión se ha tratado de una política irreflexiva por medio de la cual cada año, sin mayor consideración técnica, se aumenta el salario mínimo. Esa irreflexión ha conducido a que el salario mínimo se encuentre cada vez más lejos de la realidad económica del país.

Como bien decíamos en el primer párrafo, el salario mínimo cuenta con la crítica de los economistas porque se entiende que un salario mínimo que se coloque por encima del precio de mercado solo generará desocupación o, en su defecto, empleo informal. Y el asunto es que mientras más lejano del precio de mercado esté el salario mínimo, más distorsionador se vuelve éste. Veamos cómo es que el salario mínimo ha evolucionado en los últimos siete años y veamos cómo se han comportado los salarios medios. Entendemos que al haber empleo informal alto, mucha gente gana menos que el salario mínimo y por ello el dato del salario medio será siempre inferior al del salario mínimo.

a-180-1-evoluciondelsalariominimoversussalariomedio

Fuentes: INE y Ministerio de Trabajo y Previsión Social.

En 2010 el salario mínimo era de Q1,953 (incluyendo los Q250 de bonificación incentivo) y el salario medio estaba alrededor de los Q1,826 mientras que para 2017 la brecha aumentó: el salario medio estaba rondando los Q2150 mientras que el mínimo legal se ubicaba en Q2,893. Esto confirma nuestras dos hipótesis anteriores: primero, que el salario mínimo es ineficaz para garantizar mejores ingresos a los trabajadores; segundo, que, si el salario mínimo está lejos del salario de mercado, la respuesta será un amplio sector laborando en condiciones de empleo informal. En el gráfico anterior podemos apreciar cómo el empleo informal se mantiene por encima del 66% desde 2014. Es decir, 2 de cada 3 guatemaltecos tiene un empleo informal, una cifra preocupante.

La cuestión no ha querido abordarse con seriedad, este año se sumó como voz crítica a la política (o ausencia de ella) de salarios mínimos de Guatemala el Fondo Monetario Internacional. En un reporte sobre Guatemala mostraron su preocupación por la escasa relación que guarda el salario mínimo sobre los salarios de mercado. Asimismo, el reciente informe publicado por UFM Market Trends sobre inversión en Guatemala, dejó claro que la relación entre la productividad del trabajador y su coste laboral es de las peores de la región. En el informe puede entenderse mejor el impacto de la política de salarios mínimos sobre la inversión. Este artículo intenta mostrar a quienes hacen políticas públicas que sus decisiones respecto del salario mínimo no contribuyen en nada en la mejoría de los salarios de los trabajadores.

A ese respecto cabe concluir sobre dos ideas. Primero, el gobierno debe reconsiderar o bien una política como la de los salarios mínimos diferenciados o bien declarar una moratoria sobre el salario mínimo por un periodo de tiempo. La primera medida fue rechazada por el presidente Morales quien revocó los decretos que pretendían diferenciar salarios aprobados por el ex presidente Maldonado Aguirre. Otros tenían dudas respecto de la viabilidad legal de «reducir el monto» del salario mínimo actual. Si es el caso, la moratoria del salario puede ser la opción más viable.

En segundo lugar, debe agilizarse la reglamentación del Convenio 175 de la OIT referente al trabajo a tiempo parcial. Si bien el Congreso de Guatemala ratificó el convenio en enero de 2017, aun se espera que se legisle para hacer viable su implementación. Esto podría dar oxígeno al mercado laboral al traer algo de flexibilidad a un ya rígido y vetusto sistema de contratación laboral que reconoce nuestra legislación. Esperemos que las autoridades cobren consciencia de la importancia de trabajar en el tema económico que cada vez preocupa más. En una próxima entrega veremos cómo el crecimiento económico del país es preocupante desde hace varios años y cómo los ingresos de los guatemaltecos en términos reales están congelados desde hace un tiempo.

 

Obtén nuestro informe exclusivo sobre la metodología que usamos para predecir recesiones. ¡Es gratis!

This site is protected by reCAPTCHA and the Google Privacy Policy and Terms of Service apply.

RECIBIRÁS NUESTROS CORREOS SEMANALES

Edgar Ortiz

Edgar Ortiz

Edgar Ortiz es licenciado en derecho por la Universidad Francisco Marroquín. Es máster en economía de la escuela austríaca por la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid. Es director ejecutivo del Centro de Estudios Económico-­Sociales (CEES). Es profesor de economía en la Universidad Francisco Marroquín, además es analista en temas de coyuntura en Canal Antigua. Ejerce como abogado asociado en Estudio Jurídico Rivera.

Obtén nuestro informe exclusivo sobre la metodología que usamos para predecir recesiones. ¡Es gratis!

Mostrar comentarios (2) ...

logo H UFM
instituto-juan-de-mariana-400

Edificio Académico E-505
Calle Manuel F. Ayau (6 Calle final), zona 10
Guatemala, Guatemala 01010
Teléfono: (+502) 2338-7724
mtrends@ufm.edu

Este proyecto ha sido posible gracias a una donación de John Templeton Foundation | © 2015 - 2023 Universidad Francisco Marroquín | webmaster@ufm.edu | (cc) BY-NC-ND